Vinos blancos argentinos para el verano: guía de estilos

Vinos blancos argentinos para el verano: guía de estilos

Cuando sube la temperatura, un blanco bien elegido cambia por completo la experiencia de la mesa. Argentina, con su enorme variedad de climas y altitudes, ofrece un abanico de estilos que va mucho más allá del Chardonnay clásico. Conocer las diferencias entre los principales varietales blancos ayuda a elegir mejor según el momento y el plato.

Semillón: el blanco con historia

El Semillón fue durante décadas uno de los varietales blancos más plantados en Argentina, aunque hoy ocupa una porción menor del viñedo nacional. Su perfil combina notas de flores blancas, miel y frutos secos con una textura untuosa en boca, especialmente cuando proviene de viñedos viejos. Los mejores ejemplos suelen venir de Paraje Altamira, en el Valle de Uco, donde los suelos calcáreos y la altitud aportan tensión y frescura a un varietal que, de otro modo, podría resultar pesado.

Sauvignon Blanc: frescura y filo

El Sauvignon Blanc es la contracara del Semillón: un varietal de acidez marcada, aromas herbáceos y cítricos, y un perfil mucho más directo. En Argentina, las zonas de clima frío —como ciertas regiones de la Patagonia— le dan un carácter particularmente vibrante, con notas de pomelo, espárrago y hierba recién cortada que lo convierten en un compañero natural de mariscos, ensaladas y comidas livianas de verano.

Torrontés: el aromático que define al NOA

Si hay un varietal blanco genuinamente argentino, es el Torrontés. Cultivado principalmente en las alturas del Noroeste —San Juan, Salta, Catamarca, La Rioja—, se distingue por una nariz intensamente floral, casi como un Moscatel, que sin embargo se traduce en un paladar seco y fresco. Esa combinación de aroma dulce y boca seca sorprende a quien lo prueba por primera vez, y lo hace ideal para acompañar comida picante o especiada.

Cómo elegir según la ocasión

Para una picada liviana o mariscos, el Sauvignon Blanc es la apuesta más segura por su acidez. Para una comida más elaborada —pescados con salsas, quesos untuosos— el Semillón aporta cuerpo sin perder frescura. Y para sorprender con algo distinto, un Torrontés bien frío es una de las experiencias más singulares que puede ofrecer un vino blanco argentino.

 


En Bricco Wines hay etiquetas para explorar estos tres estilos: el Finca Suarez Semillón, de Paraje Altamira, con crianza en barricas de roble; y el Adamow Sauvignon Blanc, patagónico, de Lago Puelo, Chubut, con marcada mineralidad de clima frío. Con respecto al torrontés, tenemos Los Dragones Pasto Blanco,  desde San Juan, a 1.500 metros sobre el nivel del mar en Paraje Hilario, Valle de Calingasta. El suelo coluvial pedregoso, compuesto por rocas metamórficas y sedimentarias le da madurez, frescura y toques herbáceos singulares.

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